Vortice

Vortice

jueves, 24 de marzo de 2016

Olvidar




Hoy tengo ganas de enterrarme, de saltar al vacío, y de arrojarme en la espesa niebla de la nada, perderme en ella, sangrar a la realidad, llorar minas de sal, y dormirme a la orilla del mar, y esperar si la marea me traiga algún resto del naufragio del libro donde está escrita mi vida, quiero dejar de respirar, escribir la historia que se esconde en la distancia que separa a las estrellas, llenarme del calor de la luz del sol, y reventar como una supernova, navegar en el caos para poderme deshacerme en el silencio, quiero fulminar la soledad que reina en la noche,  y ser la última brisa que acaricia a las flores. Hoy me quiero olvidar.

martes, 15 de marzo de 2016

Niebla



Pensamientos hechos de rocío se resbalan por mi cabeza, mientras observo a un invierno que se despide más nostálgico que nunca, pues por vez primera albergó la calidez que desprende las primaveras. Se percibe la pesadez del cielo, las nubes son puñetazos de algodón. En mi pecho se anida la sensación de una pérdida irrecuperable, mientras las olas del mar borran los anhelos escritos en la arena. Una suave brisa empuja a las hojas que yacen arrugadas y marchitas en el piso, su destino y el mío son parecidos; ambos están sujetos al capricho del viento. Las dudas lloran desconsoladas entre los pétalos de las rosas, están heridas, se empujaron unas a otras entre las espinas. Mi mente juega a ser abismo, y se desvanece ante la velocidad y el vértigo que trae el soñar, pues cada estrella que brilla y que observo en el firmamento resulta ser una herida que se se abre en forma de suspiro. Mientras la realidad se esconde avergonzada entre pedazos de niebla, yo me duermo para no despertar jamás.






lunes, 14 de marzo de 2016

Abismo






Soy carne apuñalada,
que despacio se pudre,
en cuatro paredes de escalofrío,
que exudan el horror,
que produce el estruendo del silencio,
mi puerta retumba a golpe de maldiciones,
mientras sangro recuerdos a través de tu nombre.

Extraviado en la inmovilidad del tedio,
guiado por los pasos del dolor,
se me desprenden todos tus besos,
dejando entrever miles de arañazos,
mientras los demonios concilian
sus obras plagadas de tormentos,
en un lecho encendido por el crepúsculo,
y un cielo ennegrecido afilado a muerte.

La amargura se instala en la desnudez de mi alma, 
los alaridos de un infierno estallan en mi cabeza,
mi imagen de nuevo se desvanece.

Me precipito en la miseria de la nada.


martes, 16 de febrero de 2016

Caer





Me perdí en el llanto,
detrás de la sonrisa,
entre la nieve, 
y las primaveras que no llegan,
en la duda,
en las redes de la razón,
me asomé al abismo,
al engaño,
y se me clavó la angustia,
acompañé a la locura,
naufragué al laberinto,
a la orilla de la pena,
respire al tedio,
bese al silencio,
a la ilusión,
y más aún,
hasta hacerme polvo.

miércoles, 10 de febrero de 2016

Incertidumbre




Me encuentro sepultado en la arena de un reloj que se quebró hace tiempo, en algún lugar entre las paredes de una colapsada ciudad, rodeada por un abismo infranqueable que sólo engulle recuerdos de lo que pudo ser y no fue posible, una ciudad que no tiene nombre y que es bañada por la luz de una luna que sangra y que agoniza con el tiempo, tengo la existencia pendiendo de la mano, a punto de que ésta se escape, como el pétalo de una flor que se suspende en el aire en las más profunda incertidumbre y que sortea su destino dependiendo del azar de cómo sople el viento.  

Debajo de un horizonte que divide a la tierra en dos, decidí desnudarme ante ti y ante la vida, y a su misera costumbre de posicionar los acontecimientos y los protagonistas de los mismos en los lugares y el tiempo que no les pertenece, pero que quizás si les corresponde, dejando inevitablemente el sabor a espuma de mar, y con sal que escuece los labios, señaló con la punta de mi dedo y vocifero miles maldiciones a las estrellas más mortecinas y lejanas que hay en el universo.

Estoy plagado de pensamientos y recuerdos que me dividen la corteza cerebral y que la incendian por momentos, como un faro que rota en su eje incendiando a la noche revelando sus catástrofes más ocultas, y que éstas, se pueden suscitar por estar inmersas en lo más profundo que habita en la oscuridad, ahí en la negrura del mar donde todo es posible.

Tengo el deseo de ser liberado del tiempo, y dirigirme donde inició la lógica que domina todos los acontecimientos que se suscitan en el mundo y hacerla miles de pedazos como la carta de una cruel despedida, que se rompe en pedacitos y que se tira al fuego de una chimenea, mientras la ves arder con un gesto en la cara de carácter indescifrable.

Mientras destruyo galaxias y desintegro los eones que componen al tiempo a través de mis pensamientos, percibo que las sábanas siguen ardiendo, aún después de que nos hayamos retirado, esta noche solo me abriga el recuerdo de una tarde bañada por caricias y de un universo que lentamente se va extinguiendo en la luz que se cuela por mi fulminada retina, mientras tú, te vas desvaneciendo, hasta desaparecer para siempre, como un sol herido que se va escondiendo en el horizonte, sumergiendo al mundo en una oscuridad latente y vibrante.


viernes, 29 de enero de 2016

Desolación


Quisiera estar lejos,
de toda tempestad oculta,
llenar el alma,
con la melodía de las horas vacías,
y silenciar la voz del desasosiego,
que solo maldice mi nombre.
dormir a lado del horizonte
donde nadie me conociera,
y nadie me respirase,
dejar atrás los días muertos,
que solo pueblan soledades,
arrancarme la tristeza del pecho,
y ver como se diluye,
en el mar invisible de las oquedades,
abandonar mi desdicha,
que caminos eternos esculpe.

martes, 26 de enero de 2016

Mar de luces



La ciudad de noche es como un mar de luces que se extiende campante y vibrante mas allá de lo que permite la imagen que nos ofrece la vista, es un universo de estrellas calientes apretadas, una fisión nuclear en un universo de ventanas amarillas, que en los alrededores de cada luz, el drama de una historia se desarrolla desafiando a la lobreguez de la noche. Hay historias que huelen a sexo, a orgasmos y sudor, las sombras de la noche se deslizan nerviosas pero firmes en su objetivo de ser satisfechas entre los recovecos de sus habitaciones, caldean a la luna y la llenan de estupor, se respira puro éxtasis y los alientos se balancean de lado a lado como un compás intermitente que fluye dotando de calor y estimulando la transpiración de los cuerpos que se embisten con furia esta noche.

También hay desconsuelo en las luces de la noche, tanto que se puede apreciar como se derrama la nostalgia por las calles, sacudiendo el asfalto y levantándolo como si se estuviera produciendo un terremoto esa mismo instante. Hay miseria y hambre en las esquinas y debajo de las farolas, los vagabundos se arropan entre sus mantas sucias, y sus miradas descansan después de que han estado proyectadas al vacío todo el misero día, en busca de una ultima revelación, como la de un gesto amable que les devuelva una clara señal de que todavía existen y coexisten en un mundo en decadencia que esta a punto de irse al diablo.

Hay anhelos que se desprenden de los pétalos de las flores que habitan en los camellones, los cuales la fría brisa de la noche los transporta y los va amontonando uno a uno como restos de basura que se acumulan en el agrietado pavimento. Hay un estruendoso silencio en la calle, silencio que retumba en los corazones de los que todavía siguen despiertos y lucidos ante la calma que ofrece la noche, misma calma que engaña y que se anuncia siempre antes de que acontezca una desgracia.

La ciudad luce abatida entre las historias que en ella misma convergen y palpitan cada madrugada, el mar de luces se va extinguiendo poco a poco, como miles de velas que se van apagando por cada soplido que da la mañana, en el cual, en cada uno de ellos habita un deseo que se guarda en silencio.